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Factores de riesgo

¿A qué se llama factores de riesgo?

Hablar las causas del consumo de drogas resulta cuando menos aventurado. A la diversidad de factores conocidos, se une el hecho de que ninguno de ellos parece ser requisito necesario ni suficiente para dar cuenta del inicio en el consumo. En cada caso se da una combinación original de factores que explica su recorrido particular.

Por ello, parece más adecuado hablar de las condiciones que favorecen este proceso, los factores de riesgo que lo hacen más probable. Los más relevantes de estos factores son los siguientes:

  • Curiosidad por experimentar: una característica natural y deseable de la adolescencia, que es preciso, no obstante, educar, para que se convierta en una fuente de maduración e impedir que se concentre en situaciones de riesgo.

  • Presión del grupo de iguales: tendencia a la homogeneidad en el seno del grupo que, al igual que facilita la adopción de determinadas señas de identidad(forma de vestir, música, etc.) tiene un papel de primer orden en el inicio en el consumo de drogas.

  • Búsqueda de placer: el consumo de drogas ha estado siempre vinculado al deseo de desconectar de las exigencias más agobiantes de la realidad, en un intento de disfrutar al máximo del tiempo de ocio. Cuando durante la infancia y la adolescencia no se aprenden otras formas de diversión, las drogas pueden ocupar un lugar estelar.

  • Control familiar inconsitente: Cuando las normas familiares son excesivamente rígidas, relajadas o variables, se hace difícil la interiorización por los niños y los adolescentes de unas pautas de comportamiento claras, por lo que su socialización fuera de la familia se verá afectada.  

  • Disponibilidad de drogas: Si en el medio en que el adolescente vive su tiempo de ocio existe una presencia notable de drogas, el inicio en el consumo resulta favorecido.

No son, evidentemente, los únicos factores de riesgo, pero son algunos de los más relevantes, y, sobre todo, son factores sobre los que se puede actuar preventivamente.

¿Existen también factores de protección?

Se han identificado un número amplio de factores que disminuyen la probabilidad de adentrarse en consumo de drogas. Algunos de ellos tienen que ver con cambios culturales y legislativos de nuestra sociedad (eliminar la publicidad de bebidas alcohólicas y tabaco, aumentar su precio, cumplir rigurosamente las leyes que prohíben su venta a menores, generalizar la prevención en la escuela, etc.)

Otros están relacionados con características del propio sujeto, de cada una de las personas que a lo largo de su vida tienen que tomar la decisión de consumir o no drogas, o de hacerlo de manera habitual una vez probadas.

En relación a dichos factores, son conocidos enfoques exitosos y variadas propuestas que persiguen algunos de los objetivos siguientes:

Canalizar positivamente la curiosidad adolescente, a fin de que manteniendo vivo su impulso exploratorio, se desinterese al máximo por conductas y situaciones de riesgo.

Es lo que se pretende con las campañas informativas que, mediante diversos soportes ( folletos, internet, etc.) buscan transmitir a los jóvenes una información adecuada sobre los riesgos asociados al consumo de drogas.

Iniciativas orientadas a compensar con argumentos racionales el impulso de la curiosidad, favoreciendo una toma de decisiones más libre ante la previsible oferta de drogas de la que tarde o temprano serán objeto.

Promover la educación en valores y actitudes de aprecio, respeto y responsabilidad para con la salud propia y la de la comunidad.

Es el objeto, por ejemplo, de los diversos programas preventivos existentes en las escuelas de nuestro país: tratar de despertar en el alumnado la conciencia de que la salud no depende del azar, sino que está en gran medida condicionada por las decisiones que cada persona adopta. Son miles los educadores de todas las etapas que dedican buena parte de su tiempo a esta tarea.

Estimular la autoestima, con objeto de reducir el riesgo de que se interesen por fórmulas químicas para apuntalar un amor propio frágil.

Otra forma de prevenir, es a través de las Escuelas de Padres y Madres en las que se puede debatir temas acerca de la forma más adecuada relación educativa con los hijos, y abordar múltiples modos de desarrollar en cada niño y adolescente una imagen positiva de sí mismo que le haga menos vulnerable a las influencias externas.

Desarrollar habilidades sociales que les ayuden a comportarse con una razonable autonomía en la relación con los otros, a neutralizar positivamente las presiones por parte del grupo de amigos hacia el consumo de drogas y, en su caso, a cambiar el propio paisaje grupal.

Promover una vivencia rica y diversa del tiempo libre, que ayude al adolescente a encontrar satisfacciones que no comprometan su desarrollo, y a construir modos positivos de disfrutar el ocio, a partir de las posibilidades del territorio que habita.

Favorecer un ejercicio razonable de la autoridad paterna, que permita a los niños y adolescentes interiorizar unas normas aceptables de convivencia, y tomar decisiones crecientemente responsables, aun cuando actúen movidos por la curiosidad y el placer.

Reducir la presencia de las drogas en los escenarios sociales por los que transitan los adolescentes.

A mayor facilidad de acceso a las drogas, mayor consumo, mayor abuso y mayores dificultades derivadas. De ahí la importancia de que las drogas no sean una realidad permanente y ubicua en los territorios adolescentes y juveniles.

 

 

 

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