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Tabaco

Se trata de una planta solanácea, la Nicotina tabacum, de cuyas hojas se obtienen distintas labores destinadas al consumo humano (cigarrillos, cigarros puros, picadura de pipa, rapé, tabaco de mascar, etc.)

La forma más popular de consumo de tabaco es el cigarrillo, en cuyo humo se han identificado alrededor de 4,000 componentes tóxicos, los más importantes son los siguientes:

  • Nicotina: sustancia estimulante del sistema nervioso central, responsable de los efectos psicoactivos de la sustancia y de la intensa dependencia física que el tabaco provoca.
  • Alquitranes: sustancias probadamente cancerígenas, como el benzopireno, que inhala el fumador y quienes, conviviendo con él, en ambientes cerrados, se ven forzados a respirar el humo tóxico que éste devuelve al ambiente.
  • Irritantes: tóxicos responsables de la irritación del sistema respiratorio ocasionado por el consumo de tabaco (faringitis, tos, mucosidad, etc.).
  • Monóxido de Carbono: sustancia que se adhiere a la hemoglobina, dificultando la distribución de oxígeno a través de la sangre.

Efectos del uso del tabaco en el corto plazo: 

  • Relajación
  • Sensación de mayor concentración
  • Disminución de la capacidad pulmonar
  • Fatiga prematura
  • Disminución de los sentidos del gusto y el olfato
  • Envejecimiento prematuro de la piel de la cara
  • Mal aliento
  • Color amarrillento de dedos y dientes

Efectos del uso del tabaco a largo plazo: 

  • Dependencia psicológica

  • Reacciones de ansiedad y depresión consecuentes a la dificultad para dejar el tabaco

  • Faringitis y laringitis

  • Dificultades respiatorias

  • Tos y expectoraciones

  • Ulcera gástrica

  • Cáncer pulmonar

  • Cáncer de boca, laringe, esófago, riñón y vejiga

  • Bronquitis y efisema pulmonar

  • Cardiopatías: infartos de miocardio y anginas de pecho

La dependencia del tabaco, tanto psíquica como física, es difícil de superar aun cuando el fumador se encuentre motivado para ello. Cuando se deja de fumar es habitual la aparición de un síndrome de abstinencia cuyos síntomas más frecuentes son: ansiedad, irritación, insomnio, dolor de cabeza, fatiga, aumento del apetito, dificultad de concentración, etc. Este síndrome, que aparece a las pocas horas de terminar el último cigarrillo, puede prolongarse durante 7-10 días y el deseo de encender un cigarrillo puede mantenerse durante años.

 

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