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El Diario de Hoy
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El
reiterado consumo de bebidas embriagantes guarda una estrecha relación
con las conductas agresivas. A la larga, esta comunión puede llegar
a desencadenar actos de violencia. Ésa fue una de las principales
conclusiones que enfatizó la doctora Helene White durante el
seminario Alcohol y Sociedad, patrocinado por Industrias La
Constancia.
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Encuentro.
La experta Helene White durante la conferencia sobre las
consecuencias del uso de sustancias embriagantes.
Foto Cortesía La Constancia
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La experta, quien es profesora de Sociología del Centro de Estudios
del Alcohol y del Departamento de Sociología de la Universidad
Estatal de Nueva Jersey, habló sobre la experiencia en Estados
Unidos, que indica que la mitad de los criminales son bebedores
frecuentes.
“Las personas intoxicadas tienen más posibilidad de lastimar a
otra. Pero no es el alcohol el causante de la violencia, sino el
saber que se está tomando, porque muchos beben para tener valor de
cometer crímenes”, mencionó White.
La agresividad en los alcohólicos, agregó, es producida por los
efectos de la bebida como la falta de sueño, daños neurológicos,
pero también factores como la ansiedad que cambian el
comportamiento de las personas.
Hay condiciones físicas más propicias para este tipo de conductas.
Como ejemplo, cita los eventos deportivos y el ambiente en los
mismos bares donde el ruido, la falta de limpieza despiertan la ira
en los bebedores.
Una de las recomendaciones para evitar esos efectos en la sociedad,
mencionó White, es la creación de programas de prevención en la
juventud y la aplicación de las leyes de edad mínima para ingerir
estas bebidas.
Otro aspecto que se discutió en el evento fue la alianza entre las
industrias y el gobierno, que estuvo a cargo del experto en políticas
sobre alcohol, Luis Jiménez Pacheco, quien habló sobre la
experiencia en Costa Rica.
“Ninguna empresa que está en el mercado puede ignorar el daño
del consumo. La empresa debe establecer una política”, mencionó
Pacheco, que puso como ejemplo el Programa Educativo en su país
donde los productores financian esa política y el Estado la lleva a
cabo.
Por su parte, el director de relaciones corporativas de Industrias
La Constancia, José Carlos Bonilla, manifestó que la empresa es
consciente de esa responsabilidad social que tienen como productores
de “bebidas de bajo contenido alcohólico”.
“Expresamos claramente que no estamos de acuerdo con el abuso en
el consumo de las bebidas alcohólicas, con el consumo de las
bebidas alcohólicas por menores de edad, establecido por la ley; y
nos oponemos a que los conductores de vehículos incumplan con el
contenido de alcohol en la sangre establecido por las
autoridades”, explicó Bonilla.
En su segunda intervención, Helene White expuso sobre la Teoría de
Drogas Puente, que tiene como fundamento que el uso de éstas pone a
los individuos en el riesgo de consumir otras.
Por ejemplo, el abuso en el consumo de alcohol y tabaco puede ser la
puerta para que una persona caiga en la adicción de la marihuana y
luego de otras sustancias sicoactivas.
El director del Instituto Toxicológico en el país, Juan Matheu
Llort, expresó que las experiencias expuestas en el seminario son
similares a la situación que vive la sociedad salvadoreña.
“Los conceptos no difieren de nuestro país, tenemos una relación
entre violencia y alcohol”, puntualizó.
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La
agenda de la discusión
Las tres exposiciones que se desarrollaron en el
seminario tuvieron como eje la creación de políticas de
prevención para evitar el consumo de bebidas alcohólicas
en menores.
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Licor
y violencia
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Industrias–gobierno
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Teoría
drogas puente
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Personas
son más agresivas
El consumo crónico de estas sustancias está relacionado
con los actos violentos. El tener amigos delincuentes
repercute en que un joven que ingiere bebidas cometa un
crimen.
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Alianza
para la prevención
La relación entre los productores de bebidas y el gobierno
es vital para la prevención de consumo en los jóvenes.
Empresas deben financiar políticas, y el Estado,
desarrollarlas.
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Una
cadena sin final
El uso desmedido de alcohol y tabaco pone a un individuo en
riesgo de consumir otras drogas como la marihuana. Hombres
son más propensos a ser víctimas de esa escala de adicción.
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País,
sin una política para prevenir la adicción
En
El Salvador no existe una política dirigida a prevenir el consumo
de alcohol, especialmente en los jóvenes, indicó ayer la directora
ejecutiva de la Fundación Antidrogas de El Salvador (Fundasalva),
Alexandra Hill.
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Alexandra Hill.
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La experta
va más allá y menciona que el poco esfuerzo que se realiza en ese
sentido, no logra generar el impacto necesario para reducir esta
lacra en los menores de edad.
“Necesitamos quintuplicar los esfuerzos y cualificarles con bases
científicas. Las acciones para erradicar el problema no son
suficientes”, aseveró la directora de Fundasalva.
Esa limitante de instrumentos de prevención se refleja en los
resultados del estudio Consumo de Drogas y Violencia que realizó
esa institución el año anterior, junto con el Consejo de Seguridad
Pública y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD).
Esa investigación destaca que las bebidas embriagantes son las
drogas más consumidas entre los jóvenes. Además, establece la
relación entre el alcoholismo y el fenómeno de la violencia.
En la actualidad, la institución desarrolla un estudio para
calcular los costos económicos que le supone a la nación el
consumo de estupefacientes por parte de la población.
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