Franklin Arturo Cornejo Herrera compró
dos tubos cilíndricos para esconder cocaína.
José Luis Ángel Carranza y José Alberto
Ángel Mossa los colocaron en una “tacuacina”,
furgón usado para transportar vehículos.
Las piezas de la estructura criminal no
están completas. Abel Antonio Rendón
propuso a un tercero traficar droga, y Julio
César Bonilla Cabrera decidía el día y la
hora en que los vehículos partirían hacia
Estados Unidos.
Así lo sostiene la Fiscalía General de
la República, institución que ayer presentó
el requerimiento por dos delitos: tráfico
ilícito de droga y asociaciones delictivas.
Las pruebas
El 16 de octubre del año pasado, la
Policía capturó a Julio César González
Alfaro, conductor de una “tacuacina”
donde estaban escondidos 24 paquetes de cocaína,
valorados en 603 mil 408 dólares.
Alberto Alas Gudiel, jefe de la Unidad
Antinarcotráfico de la Fiscalía, reveló
que los sospechosos eran investigados desde
un mes antes de la incautación.
Y tienen otra prueba para que no queden
dudas. “El elemento más fuerte es que
tenemos un testigo que está bajo el régimen
de protección”, dijo Alas Gudiel.