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Un total de seis medicamentos que contienen el
componente llamado Rofecoxib fue prohibido el año
pasado en el país por el Consejo Superior de
Salud Pública (CSSP).
Los fármacos son indicados para tratar
problemas de artritis y dolores agudos.
Sin embargo, estos medicamentos fueron sacados
del mercado, luego de que un estudio realizado en
Estados Unidos en octubre de 2004 por Laboratorios
Merck Sharp & Dohme descubrió que el uso
prolongado de su producto Vioxx, cuyo componente
básico es Rofecoxib, aumenta el riesgo de sufrir
problemas cardíacos y cerebrovasculares.
El consejo suspendió, además, el proceso de
registro de cuatro medicamentos más elaborados
basados en el mismo componente.
La entidad oficial encargada de la vigilancia
de todos los organismos relacionados con el
quehacer de la salud ordenó, ese mismo mes, la
prohibición de los fármacos en las 1 mil 800
farmacias registradas a escala nacional.
La presidenta del CSSP, Loly de Ayala, aseguró
que se han realizado inspecciones en todos los
establecimientos para confirmar que el Rofecoxib
ya no se vende en el país.
“Nuestros inspectores han comprobado que los
productos no están en el mercado. Además, hay
advertencias de sanciones ”, aseguró la
funcionaria.
De Ayala detalló que las sanciones se
aplicarán de acuerdo con el artículo 297 del
Código de Salud, que establece amonestaciones
verbales, sanciones económicas (entre $114 y $11
mil 428) o cierre de los establecimientos
farmacéuticos.
Nueva investigación
En la actualidad, la Dirección de Alimentos y
Fármacos de los Estados Unidos (FDA, por sus
siglas en inglés) investiga el comportamiento de
dos analgésicos, los cuales están relacionados
con el componente Cox-2.
La FDA sospecha que esas medicinas podrían
incrementar el riesgo de ataques cardíacos.
Por el momento, la entidad estadounidense no ha
prohibido la venta de los medicamentos, pero sí
ha recomendado un uso limitado de esos productos.
Mientras tanto, la FDA realiza varios estudios de
prevención.
La presidenta del CSSP confirmó que
medicamentos con este componente son distribuidos
en el país, pero dijo que desconocía el informe
de la FDA.
“En el momento que la FDA determine que los
fármacos deben ser prohibidos, los prohibiremos
en El Salvador”, manifestó De Ayala.
Clausuran 67 establecimientos
La mayoría de clausuras en 2004 se registró
en droguerías y farmacias de todo el país.
El cierre de 67 establecimientos relacionados
con prestaciones de servicios de salud y ventas de
medicinas fue el resultado de las inspecciones
realizadas por el Consejo Superior de Salud
Pública (CSSP) en 2004.
Según el informe oficial, la mayoría de
clausuras ocurrió en 16 droguerías, nueve
farmacias y 28 ventas de medicinas (éstas en las
zonas rurales).
La presidenta del CSSP, Loly de Ayala, confirmó
que el 70 por ciento de todos los casos fueron
sancionados por no contar con un regente
(especialista encargado de supervisar el
establecimiento) o por no encontrarse en un local
autorizado.
“La mayoría inscribe el regente encargado y
luego lo despide. Ésa es la práctica más
común, especialmente en las farmacias”, dijo la
funcionaria.
Por otro lado, entre algunos establecimientos
dedicados a la prestación de servicios de salud
fueron cerradas tres clínicas médicas, cinco
laboratorios clínicos y dos clínicas
empresariales.
El CSSP es una entidad que sólo cuenta con siete
inspectores para 1 mil 800 farmacias registradas.
$750 mil para mejorar análisis
de fármacos
Con un monto de 750 mil dólares, el Consejo
Superior de Salud Pública (CSSP) ha culminado la
construcción y el equipamiento de las nuevas
instalaciones del laboratorio de análisis
químico.
Las autoridades del CSSP informaron que la
inversión busca reforzar el análisis de los
fármacos que soliciten ingresar al país a partir
del próximo año.
Según la titular de la entidad, Loly de Ayala,
la Junta de Vigilancia Química contará con el
nuevo edificio a partir de enero de próximo año.
“Pretendemos que la Junta de Vigilancia
Química cuente con un mejor recurso para analizar
los productos. Con el nuevo equipo, podremos
realizar análisis más complejos que antes no
hacíamos”, comentó De Ayala.
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