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| Excarcelable. Ninguno de los
acusados permanece preso. Foto
EDH |
Jorge
Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El temor a ir preso, por lo menos durante tres días,
parece no hacer mella en quienes les gusta embriagarse y
conducir automotores en ese estado.
Cifras del Instituto Toxicológico indican que durante enero,
once personas fueron pilladas manejando con más de cien
miligramos de alcohol en la sangre, lo cual constituye el
delito de conducción temeraria y, en consecuencia, basta para
que le decomisen el auto e ir a parar a las bartolinas
policiales para salir hasta tres días después.
De agosto (cuando comenzó a tipificarse la conducción
temeraria como delito) a diciembre de 2004, se detectaron 43
conductores borrachos, lo que hace un promedio de nueve por
mes.
Lo que sí ha bajado son los conductores en estado de pre
ebriedad, es decir, aquellos a quienes se les detecta entre 50
y no más de cien miligramos de alcohol.
Según Juan Matheu Llort, director del referido instituto, de
mil 500 dopajes que se hicieron en enero, veintiún
conductores fueron detectados en ese estado.
Otras dieciséis personas fueron detectadas con menos de
cincuenta miligramos, lo cual está en los límites aún
permitidos.
Hasta ayer, 60 personas habían muerto en accidentes de tráfico.
De éstas, un tres por ciento habría fallecido a consecuencia
de un conductor temerario.
“Hay gente que se burla del procedimiento, pero creo que no
es nada grato que se lo lleven a la cárcel aunque sea por
poco tiempo”, sostuvo Blanca Jiménez, coordinadora de la
Unidad Antidopajes. Tanto Llort como Jiménez aseguraron que
continuarán con los dopajes.
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