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Miércoles 02 de Febrero de 2005

 

Fiscal quiere usar narcodinero en testigos

Efren Lemus/David Marroquín
judicial@laprensa.com.sv

Los fiscales de Sonsonate o Soyapango podrían ser los primeros en no investigar bagatela. Así lo estima un plan fiscal para frenar los homicidios.

 
Nada de polémica

El fiscal Belisario Artiga dice que el control de armas y huellas dactilares es clave para resolver los homicidios. Él se pregunta: “¿Quién debe tener la información?” y se responde: “Me parece un tema
de segundo nivel”.

 
“Somos una sociedad pistolizada”
El ministro de Gobernación, René Figueroa, insistió ayer en que las causas del incremento de los homicidios se derivan de las riñas entre las pandillas, el exceso de armas de fuego, las rencillas personales y la intolerancia de algunos salvadoreños en resolver sus problemas de forma violenta.

Sostuvo que en El Salvador hay más de medio millón de armas de fuego, entre legales e ilegales, que están en manos de civiles. “Da pena decirlo, pero somos una sociedad pistolizada”, dijo.

El ministro reconoció que la situación de los homicidios es preocupante y que se deben de tomar medidas inmediatas para controlar el problema. Sostuvo que las reformas para endurecer la portación
de las armas de fuego son parte de las primeras acciones.

También se dijo haber creado un equipo interinstitucional que estudiará otros tipos de medidas a corto plazo.

Consideró que el restringir la portación de las armas de fuego contribuirá a disminuir los índices de homicidios. “Algunas medidas de carácter legales y otras operativas para entrarle frontalmente a la delincuencia y reducir el número de homicidios.”

Belisario Artiga, fiscal general, mide sus palabras para no polemizar en el tema de la creciente ola de homicidios en el país. Sobre su mesa de trabajo tiene una taza de café y una propuesta de reformas para poder usar el dinero decomisado en casos de narcotráfico y lavado de dinero en la protección de testigos.

Artiga asegura que trabajan con el Ministerio de Gobernación en un plan para investigar y condenar a los asesinos quienes en el primer mes del año terminaron con la vida de 290 ciudadanos. “Nadie pone en discusión que el problema es grave”, dice.

Asegura que los testigos son una pieza clave en las investigaciones judiciales y reconoce que a la fecha no existen los fondos ni un programa especial para brindarles protección.

Además de las ideas de reformas, en las propuestas a largo plazo, considera conveniente un albergue de testigos. “Hay proyectos de vivienda del Fondo Social que están abandonados y el Estado puede disponer de un complejo habitacional para testigos, es una idea que hay que discutir”, señala.

Plan piloto

Artiga avala conceder más facultades a la Policía. De hecho, asegura que en municipios con alto índice de homicidios, como Sonsonate o Soyapango, estudian implementar un plan piloto: liberar a los fiscales de delitos de bagatela para que investiguen casos graves.

“De lo que se trata es de buscar un texto que se adecúe a la Constitución para que el Policía pueda investigar algunos delitos y al momento en que se requiera judicializar, pues entonces que pida la dirección de la Fiscalía, es una solución al valladar constitucional.”


Una clave, freno a mercado negro de armas

Funcionarios dicen que el alto número de homicidios está vinculado a la gran cantidad de armas.

Las alarmantes cifras de homicidios en el país está relacionada con la facilidad que los salvadoreños tienen para adquirir un arma de fuego.

Ayer, el ministro de Gobernación, René Figueroa, dijo que el Ejecutivo no dará marcha atrás en la propuesta de reformas para endurecer los permisos de portación de armas.

El fiscal Belisario Artiga vio con beneplácito la propuesta y añadió que se necesitan recursos para luchar contra el mercado ilegal de armas de fuego.

“En este tema no hay que ser ilusos, se requiere también un gran combate al mercado negro de armas. De nada sirve controlar las armas legales si tiene disparado el mercado negro”, aseveró.

Añadió que no podía dar una respuesta fría de que si en El Salvador el problema radica en los débiles requisitos para registrar un arma o en el auge del mercado ilegal.
“Es bien difícil contestarle fríamente, es un problema que tiene una explicación histórica, de complejidad humana”, consideró.

De una cosa no tiene dudas. Artiga considera atinado que las autoridades exijan más requisitos para extender permisos de portación.

“Deben incrementarse los requisitos. El tema de las edades tiene que verse con profundidad, con estudios psicológicos, con estudios de la personalidad (de los solicitantes) para tomar las decisiones más adecuadas.”

El talón de Aquiles

El fiscal general tampoco niega que la investigación científica en el país tiene deficiencias. No obstante, matiza que hace años propuso a la Unidad Técnica Ejecutiva del Sector Justicia (UTE) la creación de un instituto de investigación científica.

Artiga hilvana la posibilidad de unir el actual Instituto de Medicina Legal con el Laboratorio Técnico de la Policía. La “nueva” institución sería dirigida por un consejo de administración formado por la Fiscalía, la Procuraduría y la Corte Suprema. “Pienso en algo colegiado por transparencia , con recursos para desarrollar la investigación.”

 

 

 

 

 

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