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Sábado 04 de Junio de 2005

 

Agente PNC ebrio provoca tragedia

 

 

 



Ernesto Mejía/José Zometa/David Marroquín
despertemos@laprensa.com.sv

Una discusión entre un agente ebrio y un subinspector terminó en la muerte de tres policías. Una cuarta persona resultó herida.

 

 

Reincidente indisciplinado

El agente José Raúl Guido Campos recibió sanciones por seis faltas leves y por dos faltas graves disciplinarias desde 2001 hasta 2004.

En 2002 estuvo suspendido durante 45 días por amenazar en estado de ebriedad con un arma blanca a su compañera de vida. Fue arrestado en 2004 por lesionar a su compañera de vida. También andaba ebrio.

 

 

Dos agentes y un subinspector, identificados como José Guido Campos, Tomás Estanislao Juárez y Carlos Escobar Osegueda, respectivamente, murieron la mañana de ayer en el interior de la subdelegación policial del barrio San Jacinto, ubicada en la calle Campos y la 10.ª avenida sur.

Un cuarto agente, Freddy Alexander Hernández, herido en el hecho, fue trasladado al Hospital Médico Quirúrgico del Seguro Social.

De acuerdo con las autoridades de la Policía Nacional Civil (PNC), las muertes violentas se originaron luego de que el agente Campos se presentara al mencionado puesto para entrar al turno de las ocho de la mañana.

Campos regresaba de tres días de licencia y su superior sospechó que se encontraba en estado de ebriedad, por lo que llamó al|subinspector Escobar Osegueda, quien supervisaba la zona, para que verificara la situación.

El oficial avaló también, y bajo el mismo argumento, la orden de que no saliera a patrullar.

“Allí empieza un proceso administrativo interno que tiene la Policía de llamar a la unidad de control, de llamar a la inspectoría para que estos entes contralores vengan a supervisar la situación. En ese lapso, la respuesta por parte del agente, al ver que no lo dejaban salir y que le quitaban su arma, fue agredir al subinspector”, confirmó el subdirector de la PNC, Pedro González.

Aunque González matizó que aún faltaba por realizar investigaciones más profundas, la primera versión descartaba el suicidio del agente Campos luego del asesinato y se decantaba más hacia la intervención de los otros dos policías.

“Hay que confirmar otras versiones. Pero acuérdese de que hay otro fallecido y un lesionado. Uno de ellos pudo haber reaccionado en contra de este elemento que andaba en supuesto estado de ebriedad”, dijo.

“No hay crisis”

El inspector general de la PNC, Romeo Melara Granillo, consideró, a pesar de los casos en que se han visto envueltos policías en los últimos meses, que no existe una crisis al interior de la institución.

“No hay crisis. Esto solo demuestra un hecho individual de un policía que desgraciadamente termina en una tragedia”, señaló.

Melara destacó en la actitud del jefe policial asesinado el trabajo de la inspectoría. “El hecho de que haya solicitado al agente que entregara el arma porque estaba en supuesto estado de ebriedad es precisamente trabajo de la inspectoría. El énfasis que hacemos con los jefes es que tienen que supervisar a su personal”, dijo.

La inspectoría realizó, en 2004, 932 pruebas antidopaje a miembros policiales. Ocho de ellas resultaron positivas.


Policía descarta intervención de soldados

El subdirector de la PNC, Pedro González, descartó que dos soldados del GTA hayan intervenido.

La PNC detuvo en un primer momento, para ser investigados, a dos soldados del Grupo de Tarea Antipandilla (GTA) que estaban en el puesto policial.

Sin embargo, los dos militares, identificados como Samuel Rodríguez y Santos Ernesto Rivas, fueron liberados posteriormente.

El subdirector de la PNC descartó que hubieran participado en las acciones donde murieron tres policías y un cuarto resultara herido.

“En esta unidad, en vista de que se le da seguridad al sector por la presencia de pandilleros, se ha destacado a un grupo GTA. Ellos (los soldados) se encontraban en la segunda planta (del puesto) y no tienen nada que ver con este tipo de situaciones. Ellos, al escuchar los disparos, reaccionaron, pero no tuvieron que ver en la escena”, zanjó.

Cuando se le interrogó del porqué había entonces vainillas de armas largas en la escena, González se limitó a decir que él no había realizado la inspección y que de acuerdo con las investigaciones solo había vainillas de pistolas nueve mm, arma utilizada por la Policía.

“Yo no he verificado. Las vainillas que sí me han confirmado son las de nueve milímetros, que son las que ocupan los policías.”

 

 

 

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