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Más del 52% del sector masculino de la población salvadoreña y
del 49% del sector femenino confesó que las
drogas ilegales como la marihuana, la cocaína y
el crack son fáciles de conseguir en El
Salvador. Además, el 15% y el 19% de esos mismos
sectores aseguraron que es muy fácil.
De hecho, 150 mil salvadoreños —140 mil hombres y 10 mil mujeres—
aceptan haber consumido este tipo de drogas de
forma ilícita.
Estas afirmaciones se desprenden como parte de los resultados
obtenidos de una encuesta sobre hábitos de
consumo de drogas que realizó la Comisión
Nacional Antidrogas (CNA) en coordinación con la
Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC).
La muestra de este estudio, que fue desarrollado en el último
trimestre de 2005, corresponde a un total de 4
mil 819 salvadoreños entre las edades de 12 y 65
años del área urbana a escala nacional.
El informe también reveló que, de esa muestra, el sexo masculino
es el más propenso al consumo. Cuestión que se
evidencia con un 15% de hombres que alguna vez
consumió drogas ilícitas, contra apenas un 0.5%
de mujeres que también lo hizo.
En términos generales, el mayor contacto declarado con drogas
ilícitas corresponde a la marihuana, cocaína y
crack, en primero, segundo y tercer lugar,
respectivamente.
Curiosidades
Como dato curioso, el consumo frecuente o abusivo de estas
sustancias es percibido por más del 50% de la
población encuestada como grave o muy grave.
Por otra parte, el 78% de los hombres y el 90% de las mujeres
afirman no tener amigos o familiares que
consuman sustancias ilícitas, contra un pequeño
5% que declara tener a dos o más personas
cercanas envueltas en tal situación.
En cuanto a programas de prevención del consumo de drogas
ilícitas en sus lugares de trabajo, el 88% de
hombres y el 93% de mujeres dijeron que no
existen.
OEA ANIMA A SEGUIR ESTUDIOS
El coordinador del Observatorio Interamericano sobre Drogas de la
Organización de Estados Americanos (OEA),
Francisco Cumsille, hizo un llamado al Estado
salvadoreño a continuar este tipo de
investigaciones sobre el consumo de drogas
ilegales a escala nacional.
Cumsille considera que elaborar estudios de manera periódica
contribuirá a que el país ya no tenga que estar
gastando esfuerzos en conocer la magnitud del
consumo de estas sustancias ilícitas, sino más
bien pueda invertir en identificar su tendencia.
“Cuando se evalúan las tendencias (de forma
constante), se trata de saber si el consumo
sube, se mantiene o baja”, dijo.
La información obtenida en estos trabajos es
usada para generar nuevas políticas antidrogas.
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