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Lunes 06 de Diciembre de 2004

Ebrio se accidenta y rompe récord en prueba alcotest

Gregorio Morán/Ricardo Valencia/Alexis Henríquez
judicial@laprensa.com.sv

Joel Rodríguez rompió las marcas al registrar 374 grados de alcohol, siete veces más de lo permitido.

 


El artículo 147-E

 En las últimas reformas al Código Penal se convirtió en delito manejar en estado de ebriedad.

Art. 147-E: “El que mediante la conducción temeraria de vehículo de motor transgrediere las normas de seguridad vial, poniendo en peligro la vida o la integridad física de las personas, será sancionado con pena de prisión de uno a tres años, e inhabilitación al derecho de conducir vehículos por igual tiempo. Para los efectos del inciso anterior, se considerará conducción temeraria: manejar en estado de ebriedad o bajo los efectos de las drogas que limiten la capacidad de conducir.”

El récord

La cantidad de alcohol que tenía en su cuerpo Rodríguez sorprendió al propio Mateu Llort, “zar antidoping” de El Salvador.

Mateu Llort calcula que, por la cantidad de alcohol detectada en el examen, el conductor tuvo que haberse bebido al menos dos botellas de vodka o licor claro en poco tiempo: “Si fue cerveza como mínimo se tomó 20”.

El especialista asegura que Rodríguez pudo haber muerto por intoxicación alcohólica.

“Como estaba, pudo haber hecho muchas cosas y no se hubiera siquiera acordado”, recalca.

Mateu Llort asegura que Rodríguez se comportó de manera violenta después del choque.

El profesional asegura que el conductor tiene que agradecerle “el aguante” a su contextura física, que le permitió rebasar los límites más difíciles.

El “top” 22 del alcotest

 Joel Rodríguez es el número 1.

Carlos Mauricio Santos

275 grados

Eliseo Murillo

264 grados

Óscar Antonio Díaz

254 grados

Luis Ramón Chávez

239 grados

Alfredo Barrera Chile

237 grados

Marcos N. Rosales Chávez

243 grados

Willian E. Zepeda Galán

221 grados

Santos Valentín Castro

210 grados

Willian E. Quintanilla

204 grados

Wilfredo A. Ramírez

202 grados

(taxista)

José Conrado Cortez A.

207 grados

Nicolás Alfredo Barrera

198 grados

(alcalde de Santa Elena)

Carlos M. Mena Rico

198 grados

Santos Orlando Belloso

198 grados

Edwin Lemus

195 grados

José A. Portillo Rosales

192 grados

(motorista de la PGR)

Yolanda Membreño

173 grados

(joven que provocó múltiple accidente)

Arcadio Aguiñada Rosa

171 grados

(Jhosse Lora)

Héctor V. Lazo Coreas

168 grados

(alcalde de Santa María)

José H. Melgar Escobar

168 grados

Jasmín A. Herrera Herrera

150 grados

(la chapina)

Ricardo Antonio Romero

(sacerdote católico que se negó a hacer el alcotest)



EBRIEDAD SEVERA. Un agente de la PNC pide documentación de tránsito a Joel Clemente Rodríguez, de 33 años. Rodríguez tenía 374 grados de alcohol, según el examen realizado, por lo que fue detenido por lesiones y conducción temeraria. El sujeto rompe récord de niveles de alcohol en su organismo.

 

Joel Rodríguez alcanzó una de las marcas más altas que el examen para la detección de alcohol en conductores haya reportado nunca: 374 grados de alcohol. El resultado sobrepasa siete veces el límite permitido por la ley: 50 grados.

Rodríguez fue detenido por la PNC el sábado por la noche, después de que chocó contra un pick up al final del bulevar Venezuela, al sur de la capital.

En la colisión, resultaron heridos levemente los cuatro pasajeros del pick up.

Rodríguez fue llevado al Hospital Rosales, donde se recupera de una posible fractura en la cadera izquierda.

Antes de ser llevado al sanatorio, la Unidad Médica Preventiva (UMP) sometió al conductor a la prueba de alcoholemia en la que se le detectó el inusual resultado.

Juan Mateu Llort, jefe de la UMP, no duda en calificar de histórico el registro. “Éste es de los resultados más grandes que he visto. De seguro que es el mayor de este año”, enfatiza Mateu Llort.

El especialista descarta que el detenido hubiese usado cocaína, sustancia que potencia la ingestión de alcohol. “No parecía que hubiese utilizado coca porque estaba tan torpe como un boxeador a punto de ser noqueado. Los que usan cocaína están despiertos”, afirma el especialista.

Mateu Llort asegura que la cantidad de alcohol reportada en Rodríguez es equivalente a la ingestión de dos botellas de vodka en un tiempo relativamente corto.

“ Una vez detectamos un hombre que rondaba los 400, pero había usado coca. Éste parece no haber sido el caso. La contextura física le ayudó ”, sentencia el experto.

Según la ley, se consideran aún sobrios a los conductores que registran 50 grados de alcohol. Los que registran entre 50 a 99 son clasificados como preebrios y reciben una multa. Quienes igualen o sobrepasen el límite de los 100 grados corren el riesgo de que se les aplique el artículo 147- E, en el que se pena la “conducción temeraria”.

Rodríguez, por su parte, asegura a que el choque se produjo por fallas en los frenos. “No me respondieron”, asegura (ver nota).


“Yo iba manejando bien, pero me fallaron los frenos”

Joel Rodríguez acepta que la madrugada del domingo estaba manejando bajo los efectos del alcohol, pero considera no fue eso lo que provocó el accidente de tránsito del cual es culpado. La razón, según él, fue otra.

“Me sentía consciente para manejar. Venía tranquilo, de tomar con unos amigos en San Jacinto. Yo ya iba para mi casa, en el barrio Lourdes”, narra con total calma, como si hubiese sido una noche más de fin de semana.

Dice que en el camino vio un carro que se metió en su carril, pese a que la Policía asegura que él zigzagueaba por todo el bulevar. “No pude hacer nada cuando lo vi de cerca. Yo iba manejando bien. Y metí los frenos, pero me fallaron”, dice. Su camioneta color amarillo quedó destrozada. Cuatro personas, entre ellas dos menores, sufrieron lesiones por el accidente.

Cuando la Policía lo examinó, detectó que en la sangre tenía 374 grados de alcohol. Una cifra que a él no lo sorprende mucho.

“Quedé trabado en el carro y me golpeé la cadera”, dice, con malestar. A las 11 de la mañana de ayer fue ingresado al Hospital Rosales por la lesión que sufrió en el accidente.

Más relajado y tras haber recibido la visita de sus familiares, que terminaron regañándolo por sus malandanzas, afirmó haberse sentido nervioso. “Hay que evitar manejar bolo. Fue un riesgo que corrí. Lo vamos a pensar mejor ahora”, considera.

La Policía lo vigilaba de cerca. Tras las rejas de las bartolinas sólo permanecerá 72 horas antes de ser remitido a un juzgado. De ser encontrado culpable, podría pasar hasta tres años en la cárcel por conducción temeraria.

También, según la PNC, puede ser acusado por lesiones y, a menos que conciliara con las víctimas, tendría que pagar otra condena de al menos un año. “Pensé en mi hija. No vale la pena”, sentenció con remordimientos.


Otro borracho causa una muerte

Una persona en evidente estado de ebriedad y que se negó a practicarse la prueba de alcoholemia mató a una anciana.

Francisca Marroquín, de 65 años de edad, encontró la muerte ayer en la carretera que conduce de San Salvador hacia el puerto de La Libertad en un accidente de tránsito provocado por un hombre en estado de ebriedad.

Luis Antonio Santamaría Orantes, de 37 años de edad y en evidente estado de embriaguez, viajaba en sentido contrario rumbo al puerto, cuando, a la altura del cantón Ayagualo, en Zaragoza, departamento de La Libertad, chocó de frente contra otro automovil.

El accidente causó la muerte de Marroquín, mientras que su nieto Edwin Marroquín resultó con graves fracturas en ambas piernas. El pick up en que viajaban las víctimas quedó totalmente destruido.

Después del impacto, el vehículo de Santamaría Orantes se detuvo en una piedra. Él intentó huir por una zona de vegetación, pero unidades del sistema de emergencias 911 lo localizaron en la maleza, a unos 100 metros del accidente, según fuentes policiales.

El conductor se negó a hacerse la prueba de alcoholemia, pero, según las autoridades que acudieron al lugar del siniestro, su estado de embriaguez era evidente.

De compras

Edwin Marroquín y su abuela Francisca iban hacia el mercado Central de San Salvador a comprar verduras para luego venderlas en el mercado de Zaragoza, según José Armando Marroquín, hijo de la fallecida.

“Todos los días, excepto el lunes, viajaban a San Salvador porque de eso vivía mi madre”, dijo José Armando.

Embriaguez y descuido

Éste es uno de los tres accidentes en los que murieron igual número de personas este fin de semana. En dos de los tres casos, estuvo de por medio el abuso del alcohol.

El tercero hecho ocurrió en Santa Tecla y le costó la vida a Pedro Mejía, de 19 años de edad. Las autoridades sospechan que el conductor causante de la tragedia, identificado como Manuel de Jesús Brizuela Ortiz, de 39 años, estaba ebrio, pero esto aún no ha podido ser comprobado.

Lo que sí comprobaron los familiares de la víctima es que al momento del accidente, Brizuela Ortiz iba hablando por celular, y no estaba poniendo atención al flujo vehicular.

 

 

 

 

 

 

 

 

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