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Jueves 09 de Diciembre de 2004

Salvatruchos concluyeron programa de rehabilitación

Santa Ana. La mayoría son orientados en programas de reforestación. Una empresa privada les ofrece trabajo temporal. Otros esperan distintas capacitaciones especializadas

Publicada 9 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Preparados. Decenas de adolescentes asistieron al acto de reinserción social de pandilleros efectuado ayer en una universidad.Fotos EDH


Claudia Zaldaña
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

Muchachos de la Mara Salvatrucha celebraron la clausura de labores del presente año en proyectos de rehabilitación de pandillas.

Eran cerca de 50 mareros que desean cambiar su vida. Veinte de ellos recibieron medallas de reconocimiento por su retiro voluntario de las pandillas y su integración a programas de trabajo en el medio ambiente.

El acto se llevó a cabo en de la Universidad Francisco Gavidia (UFG).

“Es interesante ver cómo estos jóvenes, han tomado la opción de dedicarse a tareas sanas y en donde pueden mantenerse lejos de las pandillas”, expresó César Funes, secretario de la Juventud.

El general Alfredo Soto, jefe del Estado Mayor Conjunto, indicó que “la Segunda Brigada también está siempre dispuesta a ayudar en proyectos de buena causa como los de rehabilitación de muchachos de pandillas”.

Ayuda

El programa de prevención y rehabilitación de mareros está dirigido por Carlos Carías, quien se ha dedicado desde hace más de diez años a desarrollar programas similares.

La empresa de construcción Salazar Romero ha brindado apoyo a los chicos en actividades de reforestación en proyectos de vivienda.

La Universidad Francisco Gavidia, de Santa Ana, también ha extendido una mano a los adolescentes rehabilitados y les ha apoyado en diferentes eventos.

“Estos jóvenes están integrados en la sociedad, porque han demostrado que son capaces de trabajar honradamente”, destacó os Carías.

Abandonar una clica no es fácil, pero muchos de sus miembros deciden hacerlo cuando son padres o encuentran una razón para unirse a la sociedad.

Marlon López, uno de los muchachos rehabilitados, manifiesta que “el programa nos ayuda a trabajar sembrando árboles. Muchos de mis compañeros son miembros del programa de rehabilitación”.

Nelson, de 25 años que perteneció a la Mara Salvatrucha, expresó que “muchas instituciones nos han apoyado en los proyectos y ahora estamos esperando un programa de formación de viveros”.

Este chico se incorporó a la pandilla cuando apenas tenía 13 años y está consciente de que sus tatuajes son un inconveniente para realizar su labor, porque “nosotros demostramos con el corazón que hemos cambiado y no por las marcas que llevamos en el cuerpo, pero muchas veces eso la gente no lo comprende ”.

Agregó que la PNC los reconoce como rehabilitados, y no los detienen cuando los ven en las calles trabajando en los programas.

 
 

 

 

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