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Viernes 13 de Agosto de 2004

¡Maras ambientalistas!

El programa de rehabilitación de jóvenes de maras es una alternativa para dar una oportunidad de trabajo a miembros de pandillas. Actualmente, hay un proyecto de reforestación puesto en marcha para generar fuentes de empleo

Publicada 13 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Santa Ana
Claudia Zaldaña
Diario de Occidente
El Diario de Hoy

diariodeoccidente@elsalvador.com


Las maras no se combaten metiendo a los pandilleros a la cárcel, lo que hace falta es darles una oportunidad de trabajo a los jóvenes involucrados en este problema”, argumenta Carlos Humberto Escobar Carías, coordinador del programa llamado “Drogodependientes reforestando a El Salvador”.

El ha trabajado desde 1989 por ayudar a miembros de maras.

Relata que al principio trabajó en un programa que buscaba hacer un “pacto entre maras”, es decir, unirlas amistosamente.

El proyecto fracasó. “Las maras se odian entre ellas. Los dos rivales más grandes son la MS y la Dieciocho y éstos nunca se podrán unir”, admite Carías.


Los tatuajes en sus cuerpos los identifican con sus pandillas pero también es la señal para ser capturados por la policía, de acuerdo con el Plan Mano Dura en su contra. Fotos diario de occidente/ Claudia Zaldaña

Las cosas han cambiado. Ahora ya no se trata de lograr amistad entre ambos bandos, sino de proporcionarles una oportunidad de trabajo.

El programa ha colocado a los miembros de la mara Salvatrucha de Chalchuapa en un proyecto de reforestación. Hoy en día, más de un centenar de pandilleros ha puesto manos a la obra en la siembra de más de 7 mil árboles.

El proyecto comenzó a desarrollarse a partir del 12 de enero de este año, y dio inicio con la reforestación de la carretera que de Santa Ana conduce a Chalchuapa.

El coordinador del programa señala que el gobierno de El Salvador ha sido de gran ayuda para la realización de este proyecto. El Ministerio de Gobernación, el Ministerio de Medio Ambiente y el Ministerio de Educación contribuyen para que el plan de reforestación y rehabilitación de maras funcione.


Además de las instituciones de gobierno, la Organización de Estados Americanos colaboró con los fondos necesarios que permitieronel desarrollo del programa de rehabilitación.

El plan de reforestación pretende llegar hasta el río Paz, en el departamento Ahuachapán y, según Carías, es un método efectivo para “reinsertar en la vida social a los muchachos de maras”.

Sueldo quincenal

Los jóvenes que participan en el proyecto de reforestación encontraron así una forma de ganarse la vida lejos de la delincuencia. “Hay que mantener a la familia. La mayoría trabajamos, porque tenemos hijos y hay que darles de comer”, expresa Geovani Argueta, miembro de la mara Salvatrucha de Chalchuapa.

El señala que la mayoría de sus compañeros tiene responsabilidades familiares y que necesita un empleo.
Lo mismo dice Gregorio Solís, de 34 años, quien tiene hasta una nieta de año. El necesita trabajar para obtener el alimento que lleva a su familia.

Gracias al sueldo que reciben en el proyecto de reforestación, los jóvenes pueden llevar el pan a la mesa. Su salario es de 48 dólares quincenales. Con eso deben pagar por el alimento y demás gastos familiares.

No es mucho, pero “alcanza para irla pasando y sirve por lo menos para la comida”, comenta.

Carías manifiesta que “de esta manera podemos ayudar a que los jóvenes perciban ingresos monetarios, ya que en otros lugares no les dan trabajo”.

Los salvatruchos que no delinquen tienen una oportunidad de trabajo. Fotos Diario de Occidente/ Claudia Zaldaña

Agrega que además de ser empleados, los miembros de pandillas dejan de ser delincuentes para convertirse en “ambientalistas empíricos”, según lo define el coordinador.

Según lo que explica el coordinador del programa de rehabilitación de maras, dentro de poco se pasará a una segunda fase dentro de los grupos de trabajo.

Los jóvenes conformarán dos organizaciones no gubernamentales: una para la mara Salvatrucha y otra aparte para el bando contrario, la 18.

La nueva etapa dará inicio entre los meses de agosto y septiembre del presente año. Su objetivo primordial es rehabilitar a los jóvenes y ayudarles a organizarse mejor para que sigan ganándose la vida, alejados de la delincuencia.

Los logros


Los integrantes de estos proyectos de reforestación son jóvenes y adultos con edades que van desde los 15 hasta los 42 años. Para Carías la mayor satisfacción es “ver a muchos jóvenes rehabilitados desde que inicié mi trabajo con las maras”.

Advierte que él ha sido paciente, pero que tampoco pretende ayudar a aquellos que siguen metidos en la delincuencia.

“El que no quiere rehabilitarse y quiere seguir delinquiendo que se vaya a la cárcel. Yo no protejo a nadie, no tengo color ni bando, sólo trato de sacarlos de lo que está mal y de ayudarles a ganarse la vida honradamente”, apunta Carías.

“Al presidente Antonio Saca le decimos que la solución no es el Plan Mano Dura. Queremos fuentes de trabajo, maquilas, talleres de artesanías, empleos destinados sólo para jóvenes como nosotros. Mientras haya trabajo no habrá delincuencia”

 

 
 

 

 

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