La lancha que los ecuatorianos
utilizaron para abandonar el barco Kodiac
tenía rastros de cocaína lo cual
contrastaba con sus versiones de que no
sabían nada de la existencia de la droga.
El jefe de la unidad antinarcotráfico
de la Fiscalía, Alberto Alas Gudiel, dijo
que a la nave se le practicaron pruebas
conocidas como ion-scan cuando los
suramericanos arribaron a la capitanía de
Puerto El Triunfo a declarar que habían
naufragado en el barco pesquero.
Los técnicos aprovecharon la
presentación de los sospechosos para
practicarles “frotados” en las manos y
en la ropa y el resultado en dos de los
seis casos fue positivo, afirmó Gudiel.
La pequeña embarcación quedó
decomisada mientras que a los imputados
les fue decretada la detención
provisional por los delitos de tráfico ilícito
de drogas, actos preparatorios por posesión,
conspiración y asociaciones delictivas.
Inicialmente los ecuatorianos negaron
saber de la existencia del cargamento que
transportaban en el barco.
En una segunda versión aceptaron que
conocían de la droga en el interior de la
embarcación, pero aseguraron que fueron
amenazados a transportarla so pena de que
sus familias sufrirían represalias ante
una negativa de cumplir la peligrosa misión.
Finalmente el sábado, el capitán del
navío, Juan Carlos Mosquera, optó por
hablar libremente con los periodistas.
“Yo sabía que había droga, pero mi
familia estaba de por medio”, relató.
Agregó que fue contratado como
pescador, pero luego le informaron que
llevaría droga y le indicaron las
coordenadas de un lugar en el que tenía
que dejarla.
Lo anterior contrasta con la versión
de otro miembro de la tripulación que ha
decidido colaborar con la Fiscalía quien
ha declarado que todo fue planificado ya
que en Ecuador hubo reuniones previas para
transportar el alijo por el cual se le iba
pagar a cada marinero que se arriesgara a
cruzar el Pacífico la cantidad de 10 mil
dólares en efectivo.