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La unidad antinarcotráfico de la Fiscalía logró
la confesión de uno de los seis ecuatorianos
detenidos por tripular una embarcación con más
de dos toneladas de cocaína.
Gracias a ese testimonio, las autoridades han
logrado determinar que el cargamento pertenecía a
un cartel de Colombia y que iba rumbo a los
Estados Unidos.
Además, han establecido que todos los miembros
de la tripulación conocían la existencia de la
droga ya que hubo reuniones previas en las que se
les informó del riesgo, pero también de la buena
paga que andaría arriba de los 10 mil dólares
por persona.
El jefe de la unidad antinarcotráfico de la
Fiscalía, Alberto Alas Gudiel, dijo a LA PRENSA
GRÁFICA que el marino que ha colaborado con las
autoridades recibirá beneficios penales y no
descarta que se le vaya a brindar un criterio de
oportunidad.
Al preguntarle la identidad del confeso, únicamente
dijo que era el encargado del cuarto de máquinas
de la embarcación.
Todo planificado
La declaración rendida a la Fiscalía indica
que el grupo de marinos sostuvo reuniones previas
en Ecuador donde se les informó que transportarían
un cargamento de droga y que el peligro valía la
pena porque se les pagaría muy bien por el viaje
en alta mar.
Dos días después de haber zarpado, el ahora
testigo narró que tres embarcaciones colombianas
con varios hombres enmascarados los interceptaron
en alta mar.
Los ecuatorianos ayudaron a pasar los paquetes
de cocaína hacia su barco y luego navegaron hacia
el norte del continente, dijo Alas Gudiel.
No fue sino hasta el miércoles pasado cuando
“el avión antena” o P-3 de la Base de
Monitoreo de los Estados Unidos detectó que el
barco Kodiac se encontraba semihundido a 40 millas
náuticas de la bahía de Jiquilisco, en Usulután.
Sus tripulantes abandonaron la nave en una
lancha del mismo nombre y se dirigió a Puerto El
Triunfo donde se presentaron a la capitanía para
decir que eran los tripulantes de la nave
semihundida. Los ecuatorianos iniciaron su trámite
de repatriación, contactaron a la embajada de su
país y esperaron la llegada de un avión.
Sin embargo, ellos no contaban con que la
Fiscalía encontraría rastros de droga en la
lancha con la cual abandonaron el barco.
Lo anterior hizo que a los suramericanos se les
practicara un “frotado” en las manos y la ropa
el cual dio positivo.
A lo anterior se sumó la labor de una fragata
de los Estados Unidos que pudo llegar hasta donde
estaba el barco ecuatoriano y descubrió dos
paquetes que flotaban y que en su interior contenían
cocaína.
Con todo lo anterior, el fiscal Alas Gudiel
considera que tienen todo amarrado.
Primero, el testimonio de los acusados que
dijeron ser los tripulantes del Kodiac; luego, los
Estados Unidos encuentran la droga dentro de la
embarcación; y tercero, el testimonio de uno de
ellos donde relata la organización previa que se
tuvo para transportar el alijo proveniente de
Colombia hacia los Estados Unidos.
A esto se suman las declaraciones juradas de
los estadounidenses que participaron en el
operativo.
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