Hace dos años Santiago
(nombre ficticio) “vacilaba” con la mara
Salvatrucha, lo hacía todo el día, se drogaba,
ingería bebidas alcohólicas y pasaba el tiempo sin
mayor beneficio.
Luego se incorporó al
programa Maras y Drogodependientes Reforestando El
Salvador, el cual está a punto de convertirlo en un
microempresario, al igual que a otros pandilleros de
la misma mara que se han rehabilitado por medio de
este programa que entra en su segunda fase.
Durante la primera
fase, Santiago y otros 400 pandilleros se dieron a la
tarea de reforestar la cuenca del río Paz, en
Chalchuapa, para proteger una de las fuentes hídricas
de este municipio.
El joven rehabilitado
comenta que de no haber sido por este plan no hubiera
podido alejarse de las drogas y de los problemas.
“Reforestar nos ha
ayudado bastante porque tenemos en qué pasar el
tiempo, hay que darle seguimiento a todo esto (el
proyecto)”, manifiesta el ex pandillero al ver la
posibilidad de que ahora el proyecto se convierta en
una microempresa manejada por ex mareros.
Apoyo de la OEA
El plan es financiado
por la OEA por medio de la Comisión Interamericana
para el Control y Abuso de las Drogas (CICAD) que para
la segunda fase ha aportado 42,000 dólares para
capital semilla de una microempresa autosostenible.
René Domínguez, director ejecutivo de la Comisión
Nacional Antidrogas (CNA), indicó que el compromiso
de la segunda fase es que los jóvenes se vuelvan
microempresarios.
Consta de tres
componentes: ambiental, tratamiento y rehabilitación
y reinserción laboral. El primero ya está
contemplado en la primera fase y solo falta definir
los otros dos.