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Miércoles 17 de Noviembre de 2004

Nace granja escuela para transformar a pandilleros  

Ena Rivas
social@laprensa.com.sv

Éste es el primer proyecto de internamiento voluntario impulsado por varias entidades gubernamentales. Se planea crear otros dos.

 


“Josué” vivió para contarlo

 

Pertenecer a la mara 18 por 15 años, dejarla y vivir para contarlo. Esta es la historia de “Josué”, ex marero en vías de rehabilitación.

Los innumerables tatuajes de rostros de mujeres, nombres y otras figuras no son los únicos que marcan el cuerpo de “Josué” (nombre ficticio).

Las cicatrices de ocho impactos de bala y 23 machetazos también figuran en su espalda, piernas, brazos, pecho y diferentes partes de su cuerpo.

Este hombre de 31 años logró sobrevivir no sólo a sus heridas, sino también a otros ataques que sufrió por pertenecer a la mara 18, principal grupo rival de la Salvatrucha.

Esos 15 años como marero le marcaron su vida y la de otros que también fueron sus víctimas mientras estuvo como miembro activo y líder de la mara.

“Mi vida y la de mi familia ha sido tremenda desde que cumplí los 18 años y entré a la mara. He estado preso como cinco veces por varios delitos robo, intento de homicidio, agresiones”, recordó Josué.

Los daños físicos, sicológicos y morales que ha ocasionado a otros y a sí mismo también afectaron indirectamente a sus padres, hermanos, compañera de vida y a sus tres hijas.

Ahora, después de cuatro meses de haber dejado la mara, “Josué” lo lamenta y pide perdón a Dios.

“Ahora que estoy en rehabilitación, me duele reconocer todo lo que hice. Mi vida ha sido difícil me han atacado, me acechan los policías, la gente me rechaza, no me dan trabajo”, relató. “Josué” permanece oculto por temor, refugiado en un centro cristiano que le ha brindado la oportunidad de rehabilitarse junto a otros siete ex miembros de la 18.

Desde que entró en marcha el plan Mano Dura en julio de 2003, “Josué” asegura que ha sufrido cerca de 40 capturas.

 


60

ex pandilleros serán atendidos en el primer grupo.

120

jóvenes más se busca rehabilitar en dos años.

$10

mil se necesitan mensualmente para el programa.


INICIA READAPTACIÓN. 60 ex pandilleros serán atendidos en la granja escuela San Andrés para aprender oficios como sastrería, carpintería y agricultura.

 

Dejar las pandillas o maras voluntariamente y de forma comprobada, es el primer paso que deberá dar un joven para optar a un nuevo programa de rehabilitación y reinserción.

Granja escuela San Andrés es el nombre con el que se conocerá el centro de internamiento donde, inicialmente, ingresarán 60 ex pandilleros.

El proyecto es impulsado por varias entidades gubernamentales, quienes ya tienen identificados todos los componentes del proceso que servirá para transformar la vida de estos jóvenes.

Según el responsable de la Secretaría Nacional de la Juventud, César Funes, lo que pretenden es incidir positiva y permanentemente en la vida de ellos mediante un programa que los comprometa con un nuevos sistema de valores y comportamiento.

“Por el momento hemos identificado a unos 600 jóvenes que quieren ingresar a este proceso. Los elegidos serán aquellos que sean remitidos por instituciones coordinadoras o grupos comunitarios, tribunales”, precisó Funes.

Actualmente los centros de rehabilitación de ex pandilleros que funcionan en el país son manejados por organismos no estatales.

Las edades de los beneficiarios oscilarán entre los 14 y 25 años. El primer grupo que entrará al centro provendrá de la mara Salvatrucha. Posteriormente serán de la 18.

“Aunque sean jóvenes decididos a dejar las pandillas, no podemos tenerlos juntos para evitar problemas”, aclaró el funcionario.

Los remitidos procederán de los tribunales y centros penales, así como de la labor realizada por comunidades ubicadas en la zona del Valle San Andrés (entre Santa Ana, La Libertad y Sonsonate).

Para poner en marcha el proyecto, la SNJ, el Consejo Nacional de Seguridad Pública, el Ministerio de Gobernación y otras entidades públicas aportarán dinero proveniente de donaciones y gestiones de cooperación.

Son cerca de 10 mil dólares mensuales los que se requerirán para sostener el programa. Funes confía en que la empresa privada, gente altruista, asociaciones u otros los apoyen.

De los primeros 60 jóvenes que serán beneficiados, 40 estarán por un lapso de seis meses y el resto por un año, según los amerite cada caso.

De la respuesta que reciban y de los resultados del proyecto, el Gobierno planea crear otros dos centros en San Salvador y Usulután.

Un lugar histórico

El lugar donde funcionará el centro de rehabilitación funcionó hace 10 años como un albergue para menores a cargo de AGAPE.

“Este sitio lo hemos recibido en comodato para 10 años por parte de la Asociación de Señoras de Abogados”, apuntó Armando Echeverría, del Consejo Nacional de Seguridad Pública.


Pandillas y maras desde los setentas

La presencia de pandillas y maras en el país se remontan a la década de los setentas, con la existencia de grupos territoriales en colonias y comunidades.

Estos jóvenes inicialmente se agrupaban para participar en actividades recreativas (bailes, carnavales), luego algunos se dedicaron a delinquir.

Estas son algunas reseñas del fenómeno de las pandillas que documenta el proyecto de la granja escuela San Andrés.

Según el documento, son cerca de 12 mil miembros de pandillas en todo el país.

Según datos de la Fundación San Andrés, se estima que en la zona del Valle de San Andrés el número de pandilleros es de unos 2 mil 700 jóvenes, la mayoría son de la mara Salvatrucha.

Los municipios con mayor índice de actividades delincuenciales son Colón (Lourdes), San Juan Opico (Joya de Cerén, Sacacoyo y Ateos) y Ciudad Arce .


Programas a desarrollar

Capacitaciones vocacionales, enseñanza cultural, educativa y orientación espiritual son algunos de los componentes del programa para los ex pandilleros. La granja escuela San Andrés ya cuenta con áreas específicas para el desarrollo de las actividades, pero falta adecuarlas, remodelarlas y equiparlas.

Acercamiento familiar

Los encargados del centro ayudarán a los ex pandilleros a sostener un acercamiento con sus padres, parientes u otros responsables de ellos, mediante visitas domiciliarias, talleres de discusión, tardes artísticas y deportivas, retiros para restablecer los vínculos y reducir los conflictos presentes entre el interno y su grupo.

Refuerzo escolar

Este componente contempla brindar refuerzo escolar al joven que dejó de estudiar para lograr una nivelación del aprendizaje y sentar las bases para que continúe estudiando al terminar su internado. Serán tres aulas equipadas donde recibirán sus clases enfocadas a la lectoescritura y asignaturas básicas.

Actividades culturales

Música, pintura, literatura, mimos y teatro son algunas de las actividades artísticas y culturales en las que podrán participar. La idea es fomentar su interés por esta área que servirá como canal de expresión de la individualidad, y permitirá un uso positivo para la creatividad del joven y una mejor autocomprensión.

Capacitación vocacional

Los jóvenes recibirán capacitaciones en carpintería, panadería, máquinas industriales y estructura metálicas. Lo que se busca con estas capacitaciones es que el joven adquiera conocimientos y habilidades que le permitan optar a un empleo al salir del centro. También aprenderán sobre el cultivo de hortalizas.

Orientación espiritual

Durante el período de internamiento, los jóvenes recibirán consejería sobre moral, autoestima, respeto y conocimiento de Dios, limpieza interior y participará en el plan “12 pasos para el cambio”. Muchos de estos ex pandilleros carecen de valores espirituales por falta de una orientación sobre su significado.

Más oportunidades

Los jóvenes que estén convencidos de dejar la vida de las maras o pandillas y sean seleccionados, también tendrán la oportunidad de participar en actividades deportivas como fútbol y basquetbol. Además tendrán asistencia médica y orientación para prevención de enfermedades. Les ayudarán a acercarse a su familia.

Actividades deportivas

Para la práctica del deporte, el centro de internamiento ya cuenta con dos canchas para basquetbol y fútbol. Con estas actividades se pretende fomentar la participación en diferentes especialidades deportivas, para lograr y mejorar la condición física del joven y fomentar el desarrollo de la disciplina.

Salud integral

En el centro se contará con una clínica médica para la atención de los internos. Contará con talleres para la promoción de la salud mental, tratamiento para las adicciones y asesoría psicoterapéutica. Se buscará además que el joven elimine sus conductas destructivas y se comprometa con su propio crecimiento.

Remoción de tatuajes

El interno será remitido a un programa de remoción de tatuajes, para reducir los riesgos socio-laborales y la estigmatización de la cual son objetos debido a su aspecto. La presencia de tatuajes, que en ocasiones los identifica con la pandilla a la que pertenece, los pone en riesgo frente a miembros de pandillas rivales.

 

 

 

 

 

 

 

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