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Dejar las pandillas o maras voluntariamente y
de forma comprobada, es el primer paso que deberá
dar un joven para optar a un nuevo programa de
rehabilitación y reinserción.
Granja escuela San Andrés es el nombre con el
que se conocerá el centro de internamiento donde,
inicialmente, ingresarán 60 ex pandilleros.
El proyecto es impulsado por varias entidades
gubernamentales, quienes ya tienen identificados
todos los componentes del proceso que servirá
para transformar la vida de estos jóvenes.
Según el responsable de la Secretaría
Nacional de la Juventud, César Funes, lo que
pretenden es incidir positiva y permanentemente en
la vida de ellos mediante un programa que los
comprometa con un nuevos sistema de valores y
comportamiento.
“Por el momento hemos identificado a unos 600
jóvenes que quieren ingresar a este proceso. Los
elegidos serán aquellos que sean remitidos por
instituciones coordinadoras o grupos comunitarios,
tribunales”, precisó Funes.
Actualmente los centros de rehabilitación de
ex pandilleros que funcionan en el país son
manejados por organismos no estatales.
Las edades de los beneficiarios oscilarán
entre los 14 y 25 años. El primer grupo que
entrará al centro provendrá de la mara
Salvatrucha. Posteriormente serán de la 18.
“Aunque sean jóvenes decididos a dejar las
pandillas, no podemos tenerlos juntos para evitar
problemas”, aclaró el funcionario.
Los remitidos procederán de los tribunales y
centros penales, así como de la labor realizada
por comunidades ubicadas en la zona del Valle San
Andrés (entre Santa Ana, La Libertad y Sonsonate).
Para poner en marcha el proyecto, la SNJ, el
Consejo Nacional de Seguridad Pública, el
Ministerio de Gobernación y otras entidades públicas
aportarán dinero proveniente de donaciones y
gestiones de cooperación.
Son cerca de 10 mil dólares mensuales los que
se requerirán para sostener el programa. Funes
confía en que la empresa privada, gente
altruista, asociaciones u otros los apoyen.
De los primeros 60 jóvenes que serán
beneficiados, 40 estarán por un lapso de seis
meses y el resto por un año, según los amerite
cada caso.
De la respuesta que reciban y de los resultados
del proyecto, el Gobierno planea crear otros dos
centros en San Salvador y Usulután.
Un lugar histórico
El lugar donde funcionará el centro de
rehabilitación funcionó hace 10 años como un
albergue para menores a cargo de AGAPE.
“Este sitio lo hemos recibido en comodato
para 10 años por parte de la Asociación de Señoras
de Abogados”, apuntó Armando Echeverría, del
Consejo Nacional de Seguridad Pública.
Pandillas y maras desde los setentas
La presencia de pandillas y maras en el país
se remontan a la década de los setentas, con la
existencia de grupos territoriales en colonias y
comunidades.
Estos jóvenes inicialmente se agrupaban para
participar en actividades recreativas (bailes,
carnavales), luego algunos se dedicaron a
delinquir.
Estas son algunas reseñas del fenómeno de las
pandillas que documenta el proyecto de la granja
escuela San Andrés.
Según el documento, son cerca de 12 mil
miembros de pandillas en todo el país.
Según datos de la Fundación San Andrés, se
estima que en la zona del Valle de San Andrés el
número de pandilleros es de unos 2 mil 700 jóvenes,
la mayoría son de la mara Salvatrucha.
Los municipios con mayor índice de actividades
delincuenciales son Colón (Lourdes), San Juan
Opico (Joya de Cerén, Sacacoyo y Ateos) y Ciudad
Arce .
Programas a desarrollar
Capacitaciones vocacionales, enseñanza
cultural, educativa y orientación espiritual son
algunos de los componentes del programa para los
ex pandilleros. La granja escuela San Andrés ya
cuenta con áreas específicas para el desarrollo
de las actividades, pero falta adecuarlas,
remodelarlas y equiparlas.
Acercamiento familiar
Los encargados del centro ayudarán a los ex
pandilleros a sostener un acercamiento con sus
padres, parientes u otros responsables de ellos,
mediante visitas domiciliarias, talleres de
discusión, tardes artísticas y deportivas,
retiros para restablecer los vínculos y reducir
los conflictos presentes entre el interno y su
grupo.
Refuerzo escolar
Este componente contempla brindar refuerzo
escolar al joven que dejó de estudiar para lograr
una nivelación del aprendizaje y sentar las bases
para que continúe estudiando al terminar su
internado. Serán tres aulas equipadas donde
recibirán sus clases enfocadas a la
lectoescritura y asignaturas básicas.
Actividades culturales
Música, pintura, literatura, mimos y teatro
son algunas de las actividades artísticas y
culturales en las que podrán participar. La idea
es fomentar su interés por esta área que servirá
como canal de expresión de la individualidad, y
permitirá un uso positivo para la creatividad del
joven y una mejor autocomprensión.
Capacitación vocacional
Los jóvenes recibirán capacitaciones en
carpintería, panadería, máquinas industriales y
estructura metálicas. Lo que se busca con estas
capacitaciones es que el joven adquiera
conocimientos y habilidades que le permitan optar
a un empleo al salir del centro. También aprenderán
sobre el cultivo de hortalizas.
Orientación espiritual
Durante el período de internamiento, los jóvenes
recibirán consejería sobre moral, autoestima,
respeto y conocimiento de Dios, limpieza interior
y participará en el plan “12 pasos para el
cambio”. Muchos de estos ex pandilleros carecen
de valores espirituales por falta de una orientación
sobre su significado.
Más oportunidades
Los jóvenes que estén convencidos de dejar la
vida de las maras o pandillas y sean
seleccionados, también tendrán la oportunidad de
participar en actividades deportivas como fútbol
y basquetbol. Además tendrán asistencia médica
y orientación para prevención de enfermedades.
Les ayudarán a acercarse a su familia.
Actividades deportivas
Para la práctica del deporte, el centro de
internamiento ya cuenta con dos canchas para
basquetbol y fútbol. Con estas actividades se
pretende fomentar la participación en diferentes
especialidades deportivas, para lograr y mejorar
la condición física del joven y fomentar el
desarrollo de la disciplina.
Salud integral
En el centro se contará con una clínica médica
para la atención de los internos. Contará con
talleres para la promoción de la salud mental,
tratamiento para las adicciones y asesoría
psicoterapéutica. Se buscará además que el
joven elimine sus conductas destructivas y se
comprometa con su propio crecimiento.
Remoción de tatuajes
El interno será remitido a un programa de
remoción de tatuajes, para reducir los riesgos
socio-laborales y la estigmatización de la cual
son objetos debido a su aspecto. La presencia de
tatuajes, que en ocasiones los identifica con la
pandilla a la que pertenece, los pone en riesgo
frente a miembros de pandillas rivales.
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